AUTOBIOGRAFIA

Mi vida en retrospectiva

CUSCO MARAVILLA DEL MUNDO

Publicado el 27 de Mayo, 2008, 11:18. en General.
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Son pocas las ciudades, que con tan sólo, oír su nombre, nos llena de admiración. Son ciudades con tradición milenaria, y que han surgido, porque allí hubo y hay un gran pueblo que las cimiente. Ciudades que su historia, siempre fue creciendo y en las que nunca se apagó la mecha triunfadora que las coronan.

Cusco, es una de ellas y tuve la oportunidad de visitarla alrededor del año 1985. Hoy 23 años después se me presenta la oportunidad de volverla a ver, de recorrer sus calles empedradas, y sentirse dentro de una cosmópolis.

Generalmente quien la visita, piensa que le gustaría quedarse a vivir allí. En mi primer viaje, siete días me fueron insuficientes para recorrerla, y gozar de sus deleites visuales. Como muchos pensé, que algún día me gustaría vivir allí. Aunque no se presentó la oportunidad para ello, hasta hoy, sin embargo, una vez más, caminaré al lado de sus muros incas, incrustados, muchas veces, en construcciones españole o modernas.

Cuzco es maravilla del mundo, no sólo, por su belleza arquitectónica, sino especialmente, por Macchu Picchu, montaña, que hoy se inmortaliza, en fotos mil, y que ha sido declarada una de las 7 maravillas del mundo moderno. Cuzco le deja al visitante, un gusto muy especial; tanto por su artesanía, comidas, y muchos de los grandiosos restos arqueológicos que ostenta, y que sumados a los que la Universidad de Yale, en estados Unidos, conserva ilegalmente, forman parte del acervo cultural de ese pueblo, corazón del Perú.

El martes 3 de junio del 2008 llegué nuevamente a la ciudad y les presento dos poemas que reflejan un poco mi sentir, al partir de Lima. El primero, un poema, que escribió mi abuelo Juan Luis, al dejar Lima, momentos previos a uno de sus viajes y refleja lo que es dejar la casa cercana; y dice así:


ADIOS A LIMA

Adiós Lima querido, adiós hermosa

ciudad en donde vi la luz primera;

parto a donde me lleva mi destino

adiós, última vez... ¡quizá no vuelva!

Adiós tierra querida. Lima galana; me ausento de tus lares, con pena tanta

que siento por mis ojos correr las lágrimas...

Lima: al partir te dejo

¡Te dejo el alma!

Quizá no vuelva a ver a los queridos

seres que dejo en tu querido seno

¡Adiós última vez! Lima: tus torres

ya se pierden confusas a lo lejos.

Dejo en Lima una madre

dejo una hermana;

que al venirme he dejado

desesperadas;

otras personas dejo

también amadas

Lima: Al partir te dejo

¡Te dejo el alma!

Muy lejos yo estaré; pero mi mente

estará fija en ti; Lima querido

los días tan felices que he pasado

¡no creas que echaré nunca en olvido!

¡OH Lima! en tu seno

dejo a mi amada

guárdala hasta que vuelva

Lima galana...

Lima: al partir te dejo

¡Te dejo el alma!

Adiós Lima querido; adiós hermosa

ciudad en donde vi la luz primera;

parto a donde me lleva mi destino...

Adiós, última vez... ¡Quizá no vuelva!

Abordo del: "Loa", Mayo 20 de 1901


El otro poema recogido en 1614, por Juan de De Santa Cruz Pachacuti, habla de un sentimiento hacia el Creador. El implorar al Dios Supremo de los Incas, el Dios Desconocido: El Viracocha, por su protección y así dejarlo todo a su voluntad:


 


 


 


 

VIRACOCHA

Poderoso cimiento del mundo

tú dispones:

"Sea éste varón,

sea ésta mujer".

Señor de la fuente sagrada,

tú gobiernas

hasta el granizo.

¿Dónde estás

-como si no fuera

yo hijo tuyo-

arriba,

abajo,

en el intermedio

o en tu asiento de supremo juez?

Óyeme,

tú que permaneces

en el océano del cielo

y que también vives

en los mares de la tierra,

gobierno del mundo,

creador del hombre;

los señores y los príncipes,

con sus torpes ojos

quieren verte,

mas cuando yo pueda verte

y conocer y alejarme,

y comprender, tú me verás

y sabrás de mí.

El Sol y la Luna,

el día y la noche,

el tiempo de abundancia

y del frío están regidos

y al sitio dispuesto

y medido

llegarán.

Tú, que me mandaste

el cetro real,

óyeme

antes de que caiga

rendido y muerto.





De ésta manera, salí con la nostalgia de quien deja la tierra querida, y por otra parte, cómo quien se envuelve en el pensamiento del pueblo Inca.

Cusco me recibió con una noche fría del mes de junio y cerca de los menos 2 grados centígrados. Tuve el agrado de reunirme con mi primo Javier y su esposa Rosina, que se encontraban en excursión turística. No es raro por estos días ver llena la ciudad de turistas nacionales y sobre todos extranjeros. Todos, expectantes de un legado milenario, y que parece nos remonta a siglos atrás, porque caminar, entre sus calles y plazas, nos hace pensar en lo grandioso del imperio Inca.

Lamentablemente, para mis intereses turísticos, a la mañana siguiente, partí hacia Quillabamba, donde iniciaría nuestro plan de trabajo. Nuestra empresa, iniciaría desde aquí, una seri de acercamientos, con municipalidades como la de Echarate, con quienes coordinábamos la ayuda para poblados locales.

En ésta travesía, recorrimos muchos pueblos hasta llegar a Ivochote, que está seis horas desde Quillabamba. El camino sólo afirmado, serpenteaba el río Urubamba y que tenía mucha vegetación, a medidad que nos insertábamos en ésta zona de selva.

En Ivochote, parecía terminarse el camino, y su poblado se comunicaba desde allí por medio pluvial. Botes surcados en su pequeño muelle, era a partir de allí el medio de comunicación más efectivo.

Luego de visitar varias escuelas de alternancia donde está concentrada nuestra ayuda, y al conversar con sus maestros y niños educandos, pude constatar, que el esfuerzo realizado, iba en la dirección correcta. Eran muchas caras de alegría que se veían alrededor nuestro, y era importante para nosotros saber conocer sus opiniones y realidad.

Lo que me llamó la atención, fue el comentario de una profesora, que decía que sus padres no podían creer, todo lo que ella le contaba que habían recibido como parte de la ayuda, y las nuevas esperanzas que se  cernían sobre esos pueblos.

Ahora recibían formación adecuada, con medios adecuados, tenían nuevas camas y sus colchones, libros y muebles para los libros, computadoras para alumnos y profesores y en ciernes un instituto tecnológico que llevaría más educación a los niños y niñas que egresaran de sus aulas.

Además un apoyo integral en salud y en promoción de cultivos tradicionales como el café y cacao, que para ello se hacían estudios de cómo mejorarlos y de cómo impulsar su comercio.

Ya no me encontraba en la oficina viendo cómo se entregaba el dinero, sino ahora en el campo, viendo su verdadera utilidad y el compromiso con pobladores, autoridades y maestros.

Luego de pasar tres a cuatro días de intensos viajes y hacer todo lo posible para encaminar en el sentido adecuado los esfuerzos, volvimos a Quillabamba primero y luego al Cusco por carretera en parte asfaltada y que nos traía de vuelta a la ciudad imperial, después de pasar por nevados que pasaban los 4,200 metros de altura.

El camino, difícil y que nos obligó a cambiar de llanta una vez y esperar en otro tramo pacientemente que se resuelva un accidente de tránsito, nos trajo primero a Ollantaytambo y luego al hermoso Cusco.

Allí el sábado 7 en la noche le recorrí por algunas de sus calles del sector de san Blas, donde un fino retablo en madera pude apreciar de lejos, como atisbando, lo que dejé en reconstrucción en mi primer viaje y que ahora lucía espléndido, por su restauración.

El viaje de regreso fue cómodo en avión Airbus de la compañía LAN.


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